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Rodrigo López de Sigura, ¿Primer Metodólogo del ajedrez? Por Raúl OcampoEnviado por Paco el Mar, 2008-06-03 09:58
El Imperio de Felipe II tenía tal tamaño que sorprende que lograse mantenerse Control, información, comunicación y liderazgo son factores básicos de cualquier organización y bajo el mando de Felipe II esos aspectos alcanzaron niveles sin precedentes que forzosamente se convirtieron en modelos a seguir durante siglos, hasta que Napoleón Bonaparte los dinamizó a tal grado que su modelo se convirtió en el paradigma que sustituyera al del emperador español. La manera organizada y metódica de trabajar de Felipe II influyó en mucho a toda disciplina intelectual de la época. No se respetaba ninguna actividad que no mantuviera una manera ordenada de hacerse. Incluso la expresión artística tenía que tener una “ciencia”, respetar un sistema racional, no ser producto de improvisación, sino de una preparación exhaustiva. La Iglesia Católica española, estructurada bajo la Reina Isabel, en alguna forma respetó lo que consideró bien estructurado de las universidades árabes y fue lo suficientemente hábil para no confrontarse directamente con algunas ideas muy arraigadas tras la convivencia forzosa con la cultura que tuvo presencia durante ocho siglos en España. La Iglesia de los últimos años de la Reconquista fue mucho más flexible de lo que pudiera esperarse. En los tiempos de Felipe II muchos clérigos españoles tuvieron la oportunidad de estudiar en Italia y estar en contacto con vestigios impresionantes de la cultura romana, mayores en número e importancia a los que pudieran conocer en Mérida, España o en las ciudades provincianas del antiguo imperio de los Césares. Pudieron observar también caóticas escenas de una Italia convulsa tras muchas luchas intestinas e invasiones. Seguramente apreciaron las ventajas del orden existente en España, pero de alguna manera la presencia en Italia los marcaba en más de un aspecto. Entre aquellos exploradores que iban a San Juan de Letrán a estudiar teología, pero que en sus ratos libres abrevaban en la cultura italiana que en cada calle de Roma golpea e impresiona a sus visitantes extranjeros, se encontraba Ruy López. Ávido jugador de ajedrez, pronto se enfrentó a los más fuertes ajedrecistas de Roma y la vecina Nápoles y seguramente se dio cuenta que poseían mayor nivel que los que enfrentaba en España. Además de que a pesar de que el número de aficionados en Italia no era mayor al de España, si eran más fuertes. Tenían estilos similares y una manera general de abordar las posiciones. Tenían escuela. Ya en España, comentó sobre la gran habilidad que los vasallos italianos de Don Juan de Austria, e indirectamente de Felipe II, tenían para el ajedrez y lo interesante que sería se confrontará con la los de la corte del Escorial. A ciencia cierta no se sabe si fue Ruy López el promotor principal o el Consejero Vargas, de aquella reunión, casi torneo internacional de ajedrez, que se tuvo entre ajedrecistas españoles e italianos, que más bien fue un duelo entre ajedrecistas vasallos directos de Felipe II contra los de su medio hermano, Don Juan de Austria, que dentro del Imperio Español mandaba en el Reino de Nápoles, como luego lo hiciera el Mariscal Murat dentro del Imperio Napoleónico. Pero aparte de los resultados de esa competencia deportiva internacional, antecedente de todas de las de la era moderna, incluso de las de Pierre de Coubertain, que “inventó” cada prueba atlética para revivir las confrontaciones a las faldas del Monte Olimpo, y así dar “tradición” y “herencia” a deportes inventados en el siglo XIX, lo importante de esa convivencia entre vasallos de diversos puntos del Imperio Español es que surgiera la idea de escribir un manual de ajedrez para lograr que los españoles jugasen mejor al ajedrez. Desgraciadamente a nadie se le ha ocurrido investigar con precisión en El Escorial como le fue ordenado escribir a Ruy López ese libro, o si fue iniciativa de él y luego buscó la autorización para publicarlo. El caso es que del asunto sólo tenemos la leyenda. Al parecer ningún ejemplar impreso del libro de Ruy López llegó a América, o por lo menos a la Nueva España y a Cuba. Pero una versión manuscrita, copiada por un escribano del Escorial, fue regalada en el siglo XVIII al Obispo de Valladolid (hoy Morelia) Abad y Quiepo y después de ser tomada esa ciudad en octubre de 1810 por las tropas insurgentes fue entregada al Padre Miguel Hidalgo y Costilla, fuerte aficionado al ajedrez, que entonces era comandante en Jefe de las fuerzas insurgentes. Por diversas manos pasaron los artículos personales del Padre Hidalgo en Guadalajara, cerca del lugar de su última derrota militar, hasta llegar a manos del Director de la Biblioteca Nacional de México, el Dr. Martín Quirarte, quien decidió sacar varias copias fotográficas en 1968 al manuscrito de ajedrez y encuadernarlas, enviando ejemplares a diversas bibliotecas. En la Biblioteca Nacional se guardan el original, etiquetado como propiedad del Padre Hidalgo y algunas copias más. Una copia me la dio el Dr. Quirarte en 1970 y la regalé a un familiar, el famoso escritor y ajedrecista Juan José Arreola, posterior Director de la Biblioteca de Guadalajara, Jalisco; copia que luego, al parecer, Arreola cedió al Ing. Alfonso Ferríz Carrasquedo que me la mostró allá por 1985. El caso es que en dicho manuscrito se apunta que el libro fue ordenado por el Rey Felipe II a ser escrito por Ruy López con el objetivo de difundir la manera de jugar bien el ajedrez y que le fue dado un plazo de año y medio para hacerlo, fijándosele una renta mensual por ello. Pero en las ediciones impresas no se menciona nada de ello. El libro de Ruy López es un manual o compendio de recomendaciones que parecen tener un cierto orden, lo que no parece extraño si tomamos en cuenta lo metódico que era el ambiente en que Ruy López vivía en la corte de Felipe II, aunque no sabemos la cantidad de años en que estuvo participando de las actividades del equipo de trabajo del monarca español. Muy poco análisis se ha hecho de la metodología que propone Ruy López, pues la lectura del libro es difícil y pesada para cualquier aficionado de los siglos posteriores. Juan Sánchez Pérez en su “Diccionario Ilustrado de Ajedrez” comenta que el libro de Ruy López fue el primer intento ordenado de enseñar ajedrez escrito en idioma castellano y en ese tenor es también descrito por Paluzíe y Lucena en su “Manual de Ajedrez” a principios del siglo XX. El GM mexicano Carlos Torre Repetto medio en broma y medio en serio, decía que su plan de d4, Cf3 y Ag5 era un “Ruy López en espejo”, donde la izquierda era la derecha y la derecha era la izquierda. Presumía de haber leído completo el libro de Ruy López. Pero esa afirmación parece increíble pues a América sólo llego el mencionado manuscrito y parece que hasta finales del siglo XX llego la copia fascimilar de la edición impresa a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, aunque más de una veintena de copias fotostáticas del manuscrito regalado a Abad y Quiepo llegaron procedentes de México a mediados del siglo XX. Del famoso libro muchos han hablado, pero pocos lo conocen, aunque fragmentos de su edición original han sido escaneados y aparecen en la red de Internet. En El Escorial puede ser que aún exista el último ejemplar localizable de la edición impresa original de 70 ejemplares (cifra también discutible, pues algunos historiadores afirman fueron 20 ejemplares, citando como única fuente a una breve mención en una edición del Handbuch de Bilguer de 1890). Actualmente se reconoce que el primer libro con un enfoque sistemático de instrucción fue “El Análisis del Juego de Ajedrez” de Andrés Danican Philidor, escrito casi dos siglos más tarde y cuyo autor seguramente desconocía el de Ruy López y no menciona su existencia. Pero, ¿fue el libro de Ruy López un enfoque metodológico? Hace recomendaciones, hace propuestas para avanzar y da algunas reglas, si así se quiere interpretar. Explica cada jugada con el propósito de ella, como parte de una estrategia. Hay un plan al menos. Su planteo, el Ruy López, lo explica muy superficialmente, pero está claro que lo primero es permitir el enroque y señala que el alfil en b5 está menos expuesto que en c4. Pero no conceptúa Ab5 con un objetivo como el de dificultar …d5 del negro con una clavada “preventiva” Menciona más ampliamente otras aperturas y toca algunos aspectos sin al parecer relación entre ellos. Pero si, como se afirma en el manuscrito, la “misión” era escribir un manual de enseñanza para que mejoren a los jugadores españoles, es obvio que el esfuerzo de Ruy López fue dirigido a ese sentido. En los principios de ajedrez de Ruy López se percibe que la creencia de la Edad Media de que la comunidad era más importante que el individuo estaba aun muy presente. Es lo contrario que el poeta Geoffrey Chaucer, nacido dos siglos antes y considerado el padre de la poesía inglesa y que, leído por Felipe II cuando era príncipe consorte de la Reina de Inglaterra lo tenía como modelo de cómo no había que pensar. El autor de “Los Cuentos de Canterbury” hace notorio que la gente y su actuar son complejos y no unidimensionales, no se puede estereotipar a la gente. El ajedrez de Ruy López, como su mundo, su contexto, es de rígidas jerarquías y de reglas, pero ante el cambio de la España de la Reconquista a la España de Ultramar, deja abierta a la puerta y cambia el “siempre” por el “muy a menudo”. Lo que muestra ya cierta modernidad… ¿Porqué un libro tan poco leído y conocido como el de Ruy López es tan famoso? Se menciona en innumerables textos, sin ser el primero escrito sobre ajedrez, ni siquiera el segundo o el tercero. Influye por supuesto el hecho de que Ruy López fue muy conocido en su época, considerado como un campeón mundial no oficial al ganar el primer encuentro “internacional”, aunque luego fuese derrotado por los italianos, y por la cercanía con un personaje que gobernaba en América, Asia y Europa. Su nombre, a diferencia de los de sus sucesores inmediatos, ha sido popularizado por su popular apertura. Pues ¿quienes se acuerdan de Paolo Boi, o de Leonardo Da Cutri? Uno por cada diez mil que han oído el nombre de Ruy Lopez.
Por MI Raúl Ocampo Vargas©2008.
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( categories: Actividades | Ajedrez )
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