De esta manera el cómic incide una vez más en la ya típica obsesión de
Matt Murdock por
Elektra, su amor de juventud y enemiga de madurez, entremezclando un pesado batiburrillo de elementos psicológicos –por momentos la historia vive en la mente del abogado ciego-, románticos -esa nueva despedida de los amantes-, de artes marciales -cómo no, con
la Mano de por medio- y sobre todo tétricos -muertos, muertos, muchos muertos-. Y es que como declara el propio
Miller al respecto, estamos ante “
una historia de amor en una pesadilla, un romance exótico, oscuro, horrible y psicológico… una historia de terror”. Pero
Elektra lives again supuso fundamentalmente la irónica forma en la que su autor se dicidió a protestar por el trato dado por parte de
la casa de las ideas a su personaje más afortunado y memorable, al que habían querido resucitar sin su consentimiento y contra su voluntad.
Miller llena así sus páginas de muertos resucitados que vuelven a la vida para perderla una vez más y lo adereza con la preceptiva iconografía católica: un gesto cargado de sarcasmo con el que pretende fijar de una vez por todas y para siempre la muerte de su tan traída y llevada
Elektra (“
…puedes volver a vivir mil veces y pasaría siempre lo mismo”).
Aún así -lo dije antes- lo realmente destacable del cómic es su muy sugerente narrativa gráfica, que recuerda poderosamente a la del mítico Dark Knight y que contiene los que son, posiblemente, los mejores dibujos de Miller en su carrera a los lápices. Además de los ya habituales colores de Lyn Varley, tan espectaculares como siempre. Es decir, un intenso placer para la vista.
Resumiendo, un cómic ameno e intrascendente que bien vale para pasar un ratito entretenido. Por lo tanto, y según mi recién desvelado baremo, le corresponde una puntuación de…
Puntuación: 7